Idiomas

  • Galego
  • Português
  • Español

World Clock

  • Portugal
  • España

Resultado de la busqueda

Pop-up Navidad

Agenda 21

264 Naciones Unidas Division de Desarrollo Sostenible - Programa 21 Agenda 21 fue uno de los programas más ambiciosos aprobados en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo de Río de Janeiro, en 1992, pues propone establecer "in loco" los principios del Desarrollo Sostenible. El documento tiene cerca de 540 páginas y establece un programa de acción para el siglo XXI a ser adoptado por los diversos países, convirtiéndose la base de muchos programas de acción nacionales.

Los diversos capítulos de esta Agenda incluye temas tan variados como el combate a la pobreza, la protección de la salud, la protección de la atmósfera, la conservación de los suelos, la biotecnología, los recursos oceánicos, los residuos peligrosos o la educación ambiental. En total son 39 capítulos, donde también son establecidas las instituciones que seguirán todo el proceso definido.

Agenda 21 es...
“Cada autoridad local deberá iniciar un diálogo con sus ciudadanos, organizaciones locales y empresas privadas y aprobar un Programa 21 Local. Mediante la celebración de consultas y la promoción de un consenso, las autoridades locales van a recibir ayuda de la ciudadanía y las organizaciones cívicas, empresariales e industriales locales y obtendrán la información precisa para formular las mejores estrategias”.
Cap. 28 del Programa 21, Cumbre de la Tierra, Rio de Janeiro, 1992

Pensar Globalmente

259 El concepto de Agenda 21 nace en la Conferencia de Río, en 1992, y se propone crear medios y herramientas enfocados a alcanzar el desarrollo sostenible, en contra de la destrucción del medio ambiente y eliminando las desigualdades entre los países.

En este sentido, dos años después de Río, tiene lugar la Conferencia Europea sobre las Ciudades sostenibles en la ciudad danesa de Aalborg, donde es creada la Carta de Aalborg – una declaración de compromiso de las autoridades locales para el desarrollo de procesos y estrategias que llevan a la toma de medidas de acción concretas en el desarrollo de la sostenibilidad urbana.


Así, las ciudades, en cuanto unidades más pequeñas de desarrollo, están en contacto directo con los numerosos desequilibrios arquitectónicos, sociales, económicos, políticos y ambientales que las afectan, debiendo por ello identificarlos y resolverlos adecuadamente de una manera integrada, logística y sosteniblemente. Para ello, es importante que los poderes locales inicien un proceso de diálogo con todas las entidades, desde escuelas y universidades, empresas, organizaciones y comunidad en general, a quiénes deben aportar la información y dar la posibilidad de participación.

¿Ciudad Sostenible?
Es la ciudad que es capaz de satisfacer sus necesidades en el presente, sin comprometer la capacidad para satisfacer sus necesidades en el futuro, enfocada a la integridad y la estabilidad social y económica y la calidad de vida de su población.

Ciudad sostenible es...
“Nosotros, ciudades, comprendimos que el concepto de Desarrollo Sostenible nos ayuda a adoptar un modo de vida basado en el capital de la Naturaleza. Nos esforzamos para alcanzar una justicia social, economías sostenibles y sostenibilidad ambiental. […] Reconocimos que no podemos permitir la transferencia de nuestro problemas, ni a las comunidades ensanchadas, ni a las generaciones futuras.

Luego, debemos resolver nuestras dificultades y desequilibrios que por nosotros mismos, con la ayuda de una mayor entidad nacional o regional”
[Carta de Aalborg, 1994] enlaza con Aalborg.pdf
260

 

 

 

Descripción y Objetivos
El proyecto consiste en la implantación de Agendas 21 Locales y la realización de análisis sobre la calidad de vida, de acuerdo con la metodología de la Auditoría Urbana de la Comisión Europea, en las 18 principales ciudades del área de intervención del subprograma Galicia – Norte de Portugal del Programa Interreg III A España Portugal.

Para alcanzar su objetivo central el proyecto se propone alcanzar los siguientes objetivos instrumentales:
La realización de auditorías urbanas que permitan el establecimiento de comparaciones entre las ciudades y con otras ciudades europeas, así como el aumento de la cantidad y calidad de información estadística relativa a la calidad de vida y al desarrollo sostenible en las ciudades.
La apertura de procesos participativos de análisis, diagnóstico y actuación que conduzcan a la formulación de Planes de Acción que contribuyan a alcanzar a nivel local los objetivos de sostenibilidad de la Cumbre de Río.
La alineación de la política de desarrollo sostenible de los municipios pertenecientes al Eixo Atlántico con las respectivas estrategias nacionales y regionales de Desarrollo Sostenible.
El establecimiento de un modelo de referencia para la elaboración de futuras Agendas 21 o auditorías urbanas.

Fases del proyecto
1. Recogida de información para elaborar el diagnóstico ambiental y completar el cuadro de indicadores de la Auditoría Urbana
2. Elaboración del Diagnóstico de Sosteniblidad y de la Auditoría Urbana
3. Apertura de un proceso de participación ciudadana
4. Elaboración del Plan de Acción Ambiental y de Mejora de la Calidad de Vida
5. Implantación del Plan de Acción
6. Seguimiento y evaluación

Innovación y valor añadido
Este proyecto introduce grandes innovaciones sobre los modelos tradicionales de implantación de la Agenda 21 Local y de la propia Auditoría Urbana. En primer lugar el propio carácter conjunto con el que se abordan ambos procesos es profundamente innovador. Hasta ahora no existe noticia de que en ninguna de las ciudades en las que se ha desarrollado la fase piloto de la Auditoría Urbana se haya utilizado ésta como base para el diagnóstico de sostenibilidad o para el diseño del Plan de Acción, a pesar de la riqueza de los indicadores de la Auditoría Urbana.

Por otro lado, la Auditoría Urbana no preveía la adopción de Planes de Acción una vez recogidos y procesados los datos e informaciones sobre sus indicadores, por lo que se traducción práctica. Esto, unido a la complejidad de sus metodologías y a la dificultad de obtener datos e informaciones de calidad hizo que algunas de las Auditorías se considerasen fallidas por las propias autoridades de las ciudades implicadas.

Al tratar ambos procesos de manera conjunta el proyecto permitirá generar indudables sinergias, principalmente:
la utilización de los indicadores de la Auditoría Urbana en la elaboración del diagnóstico de sostenibilidad de la Agenda 21 y en el diseño de los indicadores del Plan de Acción.
que el Plan de Acción tenga en cuenta aspectos de desarrollo económico y social y de calidad de vida.
que los resultados de la Auditoría Urbana, y especialmente las diferencias de calidad de vida entre las unidades menores identificadas dentro de cada área urbana y entre las ciudades analizadas urbanas enriquezcan las previsiones de los Planes de Acción.

Metodologías

261 Agendas 21 de los municipios del Eixo Atlántico: una visión de futuro más sostenible;

Francisco Cárdenas| Los municipios del Eixo Atlántico han desarrollado un proceso conjunto de elaboración de sus Agendas 21. Este proyecto es muy novedoso, no sólo por su dimensión territorial y el número de municipios que deciden trabajar juntos (una población residente de más de 2.100.000 habitantes y un territorio de más de 4.400 km2), sino también por el planteamiento conceptual y metodológico que se ha seguido.

El proceso se inicia con una reflexión profunda sobre el propio concepto de “desarrollo sostenible”, para definir un modelo analítico de aproximación a nuestros sistemas urbanos y rurales.

La Agenda 21 local es un documento de compromiso y proyectos de futuro en el que autoridades locales y ciudadanos ponen las bases para un desarrollo sostenible en el municipio. En nuestro caso no se pretende dar respuesta a todos los problemas. Se trata, y no es poco, de definir un modelo tendencial hacia el que queremos dirigir nuestras acciones, definir los ejes estratégicos que le dan sentido, y llenarlos de contenido en aquellos aspectos que se consideran prioritarios. Alguna de las iniciativas planteadas en las conclusiones requieren periodos de tiempo largos para su implementación, otras son más a corto plazo, y en otros casos se recogen iniciativas que ya estaban en marcha y de esta manera se ven reforzadas.

En una primera fase se realizó un diagnóstico –intencional- de la realidad de cada municipio, como base a la elaboración del Plan de Acción. Los diagnósticos permiten aflorar algunas disfunciones de los municipios, pero también sus potencialidades para superarlas. La elaboración de los diagnósticos ha supuesto la recopilación de gran cantidad de información, de muchos ámbitos diferentes, y la reunión en un sistema único de información con base territorial. Este proceso, de por sí complejo, permite disponer de una visión integral del municipio, más allá de visiones parciales y por tanto de aproximaciones también parciales a la resolución de los conflictos que el ecosistema urbano y rural presenta.

Las agendas 21 se han ido configurando como un proceso de definición de los elementos conceptuales, metodológicos e instrumentales que sirven de soporte para la planificación estratégica de las ciudades (bajo este concepto se podrían englobar los planes de acción). No se trata de planes estratégicos, en el sentido más extendido de este concepto, aunque tienen muchos elementos en común, y se adentran en lo que se conoce como la planificación estratégica concurrente, es decir, se intenta dotar de coherencia a la multitud de procesos que de una u otra manera se integran en el planeamiento y la planificación buscando la máxima coherencia: planes urbanísticos, planes de movilidad, planes sectoriales, estrategias de competitividad, programas de cohesión y un largo etcétera.

Nuestro punto de partida es la ciudad como un ecosistema en el que se interrelacionan multitud de variables. Como cualquier ecosistema, está constituido por múltiples componentes, vivos y no vivos, en un territorio concreto, que interrelacionan entre sí y con su entorno (Margalef, 1981). La aproximación a la ciudad en tanto que ecosistema urbano puede ser complementaria con visiones más verticales ligadas a los aspectos parciales que se dan cita en la urbe y que sirven también para articular las actuales estructuras administrativas de gestión. Sin embargo, solo desde una visión amplia –un modelo de ciudad- toman sentido determinadas intervenciones.

La aproximación, desde este prisma, a la resolución de las disfunciones de los sistemas urbanos o rurales requiere no sólo de instrumentos técnicos, sino también de organización y recursos para su implementación. Estamos ante un proceso, y por tanto no se trata tanto de tenerlo todo solucionado como de empezar a establecer los elementos necesarios para orientar nuestros desarrollos hacia modelos más sostenibles. Se trata de saber hacia dónde vamos, de evitar imponernos constricciones que limitan o imposibilitan futuras actuaciones. Por ejemplo, si en una calle se construye el acceso a un aparcamiento subterráneo, es más difícil que esta calle se pacifique al tráfico en un futuro. Quizá no es el momento de tomar esta decisión, la pacificación, pero quizá sí se puede construir este acceso desde otra calle que será vía principal de circulación motorizada. Esto implica tener, al menos en un primer nivel de aproximación, definido el modelo de movilidad y espacio público.

También es necesario, como se insistirá más adelante, la superación de estructuras administrativas y conceptuales excesivamente lineales. En definitiva, se trata no sólo de plantear soluciones técnicas, sino también los instrumentos organizativos, legales, económicos o de educación y participación que las complementan.


262 En la actualidad son cientos las ciudades en España y Portugal que han elaborado, o están en proceso, su Agenda 21 y varios miles a nivel planetario. A pesar de este gran esfuerzo, los indicadores de seguimiento no parecen indicar un cambio de tendencia deseable. En efecto, las conclusiones del Informe de Sostenibilidad que publica el Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE, 2006) indican de una manera clara que la degradación ambiental va a más. Las emisiones de gases de efecto invernadero han aumentado un 45% en 14 años (este es el primer año que parece ser que se observa una reducción). El consumo de energía primaria se ha duplicado en los últimos 20 años. La intensidad energética, es decir la cantidad de energía que se necesita para producir una determinada unidad de Producto Interior Bruto, de la economía española ha crecido una media del 0,5 % anualmente entre 1990 y 2003, mientras que en el conjunto de la UE se ha reducido un 1,5%. El nivel de dependencia energética es del 78%, y continúa creciendo. Sectores como el transporte, el turismo y la construcción continúan incrementando su presión sobre el territorio y el uso de recursos naturales. Aunque la mayoría son tendencias poco sostenibles, el propio informe recoge algunos avances positivos: la expansión de la agricultura ecológica, el aumento de áreas protegidas, el crecimiento de energías renovables.

Es cierto que las variaciones en estos indicadores no son iguales si se analizan con más detalle territorial. Por ejemplo, en Galicia el incremento de gases efecto invernadero en el periodo 1990-2004 fue del 37,36%, más del doble de lo permitido en el protocolo de Kioto, aunque inferior a la media española (Santamaría, 2005).

Si pensamos que nunca como hasta ahora se habían dedicado tantos recursos económicos, organizativos, normativos y técnicos a la protección del medio ambiente, ni tantos municipios, empresas y otras organizaciones habían desarrollado procesos de Agenda 21, parece que sólo con la intensificación de esfuerzos no es suficiente para invertir la tendencia de un desarrollo cada vez más insostenible.

Aparece cada vez más clara la idea de límite. El entorno que sirve de soporte a nuestros sistemas urbanos no puede ser considerado como un productor ilimitado de recursos, ni como un sumidero inacabable de materiales residuales: residuos sólidos, contaminantes atmosféricos, aguas contaminadas,….

Es necesario recuperar, en el proceso de planificación, la idea de ciclos naturales. Repensar nuestros modelos de organización y las estrategias de competitividad para hacerlas compatibles con los principios anteriores, sin que ello implique forzosamente reducir la “calidad de vida” de nuestras sociedades.

Este es el reto de las Agendas 21: reconducir nuestros modelos de desarrollo para hacer compatibles “calidad de vida” y “sostenibilidad”. Por ejemplo, a escala urbana, ¿es posible organizar la ciudad de manera que se reduzca la dependencia del vehículo privado (está en la base de buena parte de las disfunciones) sin perder funcionalidad y a la vez que nos podamos mover cómoda y rápidamente? A escala social, ¿es posible continuar con un desarrollo mayor sin que a la vez las diferencias entre los más ricos y los más pobres sea también cada vez mayor?

Nos podríamos hacer muchas preguntas como estas. Las respuestas no son fáciles y suponen la necesidad de un nuevo modelo de referencia, y en consecuencia de nuevos instrumentos y aproximaciones a la realidad.